Y de pronto, él.

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Hace más de veinticinco años planté, o ayudé a plantar, mi primer árbol (y no era un pino).

Hace tres años publiqué mi primer libro.

Hace nueve días terminé mi segunda novela y dos horas después rompí aguas.

Y hace diez días NACIÓ MI HIJO:

 

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Estos diez días han dado para mucho:

Diez días para tener mucho sueño, días para sentir mucho cansancio.

Días para llorar y días con muchos más momentos por los que reír.

Días para tener miedo y para querer. Sobre todo para querer. O solo para querer.

Diez días de médicos, de tetas fuera y biberones dentro, de pañales que cada vez se quitan y se ponen con más soltura, de perder peso no por falta de hambre, o exceso de ejercicio, sino por falta de tiempo.

Días de visitas, días de ratitos solos, días de mirar a los ojos del niño y mirar después los de su padre, días para decirle: “la que hemos liado juntos”, días de te quieros, de te quieros bien apretados.

Diez días para lamentar, más que nunca, la ausencia de los que no están, y días para sentirme más cerca de los que siguen estando.

Diez días para comprender que sufriría un parto diario solo por verle la cara cada mañana.

Diez días para entender de una vez por todas cuánto me han querido mis padres.

Diez días en los que la vida no podría tener más sentido.

1 Comentario

  1. Miguel Angel Sánchez

    El mejor regalo que se puede recibir. Me ocurrió lo mismo hace casi 21 años. Enhorabuena

    Responder

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