Una segunda oportunidad a la vida.

Podemos pensar que  las segundas oportunidades no funcionan, pero hace poco vi en un programa de televisión que me hizo recordar que sí era posible. Contaban la historia de una perrita que siendo aún una cachorra había sido brutalmente maltratada. Afortunadamente, la vida le concedió una nueva oportunidad o, mejor dicho, ella le dio una segunda oportunidad a la vida. No solo no había guardado miedo ni aversión hacia el ser humano, sino que se había convertido en una perra policía K9, que participaba en el rescate de personas en lugares que habían sufrido desastres naturales.a

segunda oportunidad

Niño soldado

¿Crees que estas historias de perdón y superación no se limitan a los animales? Pues no. Hay personas que también piensan que esto de vivir merece una segunda oportunidad.

He tenido la suerte de conocer a personas maravillosas, como a aquel chico ruandés que después de haber visto y sufrido todo tipo de barbaries en su país cuando era un niño, hoy es un reputado defensor de los derechos humanos, abogando por la seguridad de las personas más desfavorecidas. Él solo me contó su historia cuando, tal vez de manera poco prudente, le pregunté por ella, y me la narró de manera superficial, sin jactarse, ni lamentarse. Jamás le escuché una palabra de odio, jamás un acto de rencor. Siempre con su sonrisa en la boca, y seguramente con un corazón lleno de cicatrices. Este niño perdió a toda su familia, y consiguió formar parte de una nueva en otro país. Si sufría, poco lo mostraba, porque prefería hablar de sus proyectos, o salir a la calle a charlar con la gente a la que nadie le ha había hablado durante mucho tiempo. Supongo que en sus pocos momentos de soledad- él acostumbra a estar siempre muy bien rodeado- echará la vista atrás para no perder de vista el horizonte.

Paradójicamente, mi amigo pensará tener poco que ver con la perrita K9 que empezó su vida siendo un animal maltratado. A él gustan más bien poco los perros, me dijo en alguna ocasión. Sin embargo, la perrita y él tienen algo en común, que sin dudarlo les uniría si en algún momento sus vidas se cruzaran: un corazón enorme, con paso firme y con alegría, que les impide recrearse en los horrores de su ayer, porque hay demasiados seres a quienes ayudar en nuestro hoy.

¿De verdad no crees en las segundas oportunidades?

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