El (no) saludo

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Llamadme abuela cebolleta, pero esas cosas en mis tiempos no pasaban.

Saludos-de-hola

Hoy he salido a correr por los caminos que hay cerca de mi casa, a eso de las diez de la mañana. Sin música, disfrutando del sol y de la cigüeña que aleteaba posada en el suelo a pocos metros de mí. Me la he quedado mirando un buen rato mientras pasaba por su lado y cuando he vuelto a mirar al frente un ciclista me ha saludado y yo, muy agradecida, le he devuelto el saludo.

Tal vez haya sido ese momento mágico, el de ver un animal tan vistoso a nuestra vera, lo que ha producido que los astros se alinearan para que nos saludáramos. O tal vez simplemente aquel chico y yo somos de esos que llevamos toda la vida disfrutando de nuestros caminos haciendo deporte, porque durante el resto del recorrido nadie se ha dignado a devolverme el saludo. Ningún caminante tan siquiera ha levantado la barbilla a modo de buenos días, ni ningún corredor, ni otro ciclista, y he de decir que me he cruzado con unos cuantos de unos y otros. Esto en mis tiempos no pasaba, dirían los más veteranos.

Yo tal vez no sea muy veterana, solo llevo casi veintidós años corriendo, pero recuerdo que cuando comencé a “rodar” no solo nos saludábamos sino que además nos animábamos, y hasta nos preguntábamos qué tal íbamos. Recuerdo también que siendo una niña de doce o trece años, los ciclistas “mayores” (así los veía yo entonces y no tendrían ni treinta años), me ofrecían sus bidones de agua para refrescarme, a cambio, me decían, de que los recordara cuando fuera campeona olímpica.

Nunca fui campeona olímpica, pero sí recuerdo muy a menudo a la grupeta de ciclistas con los que compartía caminos, y en días como hoy, en los que me he sentido hasta un poco idiota al lanzar saludos al viento sin encontrar respuesta, los echo mucho de menos.

4 Comentarios

  1. Juan Carlos Garrido

    Supongo que yo debo de ser uno de esos ciclistas mayores (XD), y debo decir que entre ciclistas siempre solemos saludarnos, y cuando ves a alguien con avería siempre te detienes para ver si necesita ayuda.
    En todo caso, antes existía una la tradición de saludarse cuando te encontrabas con alguien en el campo, una costumbreque se está perdiendo. En mi caso lo he notado mucho más entre caminantes y corredores, no se si a causa o con la excusa de los malditos auriculares, que impiden escuchar el timbre de la bicicleta, incluso los gritos, para advertirles cuando te aproximas por su espalda, y que deberían estar prohibidos cuando se circula por caminos de concentración y pistas forestales, en especial en los alrededores de Madrid, donde están más transitados que la calle mayor de muchas ciudades pequeñas.

    Saludos.

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    1. Isabel G.Y. (Publicaciones Autor)

      Jejeje tal vez fueras uno de ellos. Yo creo que depende más de la persona. Este verano solía pasear con mi perro de cuarenta kg atado y a un ladito, y mi barrigón de siete y ocho meses, y un par de ciclistas siempre que me veían seguían en paralelo y hacían que me fuera al sembrado… siempre pensé que el karma se lo devolvería en forma de avería y bajo cuarenta grados de calor jejeje

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  2. Andrés cervera

    Yo soy de los corredores que siempre saluda. Los ciclistas saludan uno de cada 100, corredores saludan un mayor número, y andarines saludan algo menos del cincuenta por ciento. Hay veces que me maldigo porque quedas con tu saludo encima como un idiota, cuando realmente es justo lo contrario, idiotas son ellos. Saludos

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    1. Isabel G.Y. (Publicaciones Autor)

      Que por nosotros no sea. Un saludo :)))))

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