Carta de despedida

Querido amigo:

Cuando estés leyendo te darás cuenta de que no voy a acudir a nuestra cita. No te preocupes, no me he olvidado de nuestro aniversario, nunca lo he hecho. Nunca lo haré. Estoy simplemente de vacaciones en algún lugar que no voy a desvelarte. Y si lo adivinas, por favor respeta mi decisión y no acudas a mi encuentro.

También habrás visto que me dirijo a ti como amigo. ¡Qué lejos ha quedado el tiempo en el que para mí fuiste mucho más! Y la de veces que tú me dijiste que nos debíamos conformar solo con eso…

Te conozco bien y sé lo que estarás pensando en este instante. Me acusarás de poca sangre y pensarás que vaya una manera más cobarde de decirte adiós. Sin embargo, yo creo que hay que tener mucho valor para tomar la decisión y actuar de inmediato. Sin mirar atrás.

Y en este punto de la carta, ya habrás pasado de tu desprecio hacia mi actitud a sentir la angustia de no tenerme. Siempre has sido de carácter cambiante. Ahora te estarás preguntando qué ha sucedido, cómo he podido fallarte en un día tan señalado. Yo. ¡A ti!

Muchas son las razones por las que no he acudido a la cita, pero la principal es que me he cansado de que me utilices. Estoy cansado, o más bien harto. Han pasado los años y nada ha cambiado nunca. Solo eres amable cuando a ti te apetece, solo sonríes cuando a ti te viene en gana, y solo me abrazas frente a tus amigos y familia cuando tú y solo tú consideras oportuno, y sin mostrar demasiada efusividad. Nunca quisiste que te vieran como un blandengue.

Sabes que lo he intentado. Siempre he permanecido junto a ti aunque tú me menospreciaras en público. Intenté durante años que despertaras con una sonrisa cada mañana, que mirases al mundo con alegría, que te sintieses enamorado cada día de nuestras vidas. Porque para mí todos los días eran buenos para escuchar esas canciones de amor y paz que a ti únicamente te da por escuchar en estas fechas. Yo siempre he estado ahí, y tú solo de cuando en cuando, de año en año, te das cuenta.

Lo siento, pero ya me has costado demasiadas lágrimas y frustraciones.

Ya es tarde.

Demasiado tarde.

Me despido de ti, deseándote de corazón que encuentres quien te haga soñar cada día de tu vida.

Yo buscaré un corazón más joven. Y mentiría si dijera que no voy a pensar entonces en la primera vez que me miraste con tus ojos de niño.

Yo no podría,

Tu Espíritu de Navidad

Relato del libro Historias de Navidad de Angels Fortune”

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