La velocidad de las cosas

¡Hola! Qué alegría que hayas vuelto. Pues aquí me tienes escribiendo sobre la velocidad de las cosas. ¿Alguna vez te ha pasado algo así…?

 

Foto: Belle Yagüe

Tu vida se mueve sobre pasos pautados. De lunes a viernes, de mañana a noche, de pijama a vestido, y de vestido a pijama. Hora a hora. Cama, coche, trabajo, coche, cama. Y el tiempo pasa.

Pero basta una mirada para que la vida se convierta en una certeza vertiginosa. Tus huellas acompasadas se desfiguran en una carrera desenfrenada. Saltas ríos sin importarte la profundidad, ignoras a sus pirañas que esperan tu tropiezo. Atraviesas las voces de los fantasmas del pasado, que intentan sin éxito atraparte entre sus garras. No paras ni para coger aire. Hoy puedes continuar corriendo sin tomar aliento. Y corres. Corres sin fijar un rumbo, sin brújula, sin mapa. Te mueve una visión, un sentimiento primitivo que se remonta a tu niñez. Un querer sin condiciones. Sin límites ni miedos. Y avanzas. Viendo como poco a poco te acercas a esa mirada.

Por fin te encuentras frente a la persona capaz de acallar tu vacío.

Y entonces el tiempo se para.

¡Adelante y Bienvenid@!

¡Hola! Gracias por acompañarme en esta aventura: mi nuevo blog que desde hoy es tu blog. Pero no te me vayas a quedar ahí. Adelante y siéntete como en casa…

Foto: Belle Yagüe
Foto: Belle Yagüe

Ahora o nunca. Ya es la hora de dejar atrás los miedos. De quitarnos las telarañas de la boca. De quitarle las cadenas a nuestra mente. Hoy es ese día que tanto ansiábamos. El día de salir con el alma desnuda y decirle al mundo que estamos aquí, y que si no está de acuerdo nos lo comeremos. Ha llegado ese momento en el que no necesitamos mirarnos en el espejo para gustarnos, porque nos gusta lo que sentimos por dentro. Sí, eso que queremos sacar afuera y que se llama “Nuestros Sueños”, y hoy sabemos que debemos traerlos al mundo real.

Habrá subidas, bajadas, piedras, baches, tormentas y días de calor asfixiante. También habrá vientos que nos helarán el alma. Habrá momentos en los que hincaremos la rodilla en el suelo y en ocasiones nos tendremos que dejar levantar. Pero otras veces seremos nosotros los que saquemos a otros del barro de sus miedos.

Nadie ha dicho que sea fácil. ¿Acaso lo tuvimos fácil al nacer? Haremos sonar nuestras palabras, y contagiaremos estas ganas de colorear las opiniones. Que nuestras raíces se muevan y expandan, que no nos quedemos aletargados en tierra de nadie.

Avancemos con una sonrisa sincera. Y por nuestra sonrisa nos conocerán.